SOBRE 

Hola,

Con mis creaciones llenas de colores vivos, gestos expresivos y diseño de personajes únicos e irregulares, pretendo hacer un reflejo de la belleza efímera de la vida cotidiana presente en las relaciones y emociones humanas y de la importancia de la inteligencia emocional para contribuir hacia una evolución colectiva en estos momentos de cambios a marchas aceleradas.  En mis cursos me apasiona cultivar la inteligencia creativa ya que es un instrumento muy valioso que nos ayuda no solo a poner en práctica nuestras habilidades, si no que puede convertirse en una forma de vida guiada por la experimentación, la calma, el desapego, la libertad, la expresión, la creación, la independencia, el empoderamiento, la curiosidad, el aprendizaje, el valor de la vida y el juego. Actualmente colaboro en proyectos comerciales, artísticos y sociales.

UNA BREVE HISTORIA

El cuento de la Zamarrona

En el pueblo se oían los saludos - ¡Muchacha! ¡Muchacha! ¿Y tú quien eres forastera? - Solo bajábamos al pueblo los fines de semana y aprendí muy pronto lo que tenía que decir… - ¡La nieta de la Zamarrona! - contestaba impulsivamente. Me contaron que el padre de La Zamarrona todas las tardes cargaba con un carro de trigo por las calles del pueblo tras su jornada. Los pajarillos popularmente llamados zamarrones revoloteaban y piaban descontroladamente al rededor del carro atraídos por los insectos.

Una vez a la semana visitaba a La Zamarrona en su casa fría y oscura con olor a humedad - Abuela, ¿sabes la de cosas que aprendí en el colegio? ¡Tendrías que ver cuántas cosas te estás perdiendo! - la abuela sonreía mientras me preparaba pan con aceite y azúcar. En los pequeños ojos verdosos de La Zamarrona había algo que contenía el universo entero, surgía una inmensa sabiduría indescifrable que no necesitaba nada para mantener siempre la gran sonrisa.